Resumen en 30 segundos: las condiciones de El Niño ya están presentes en el Pacífico tropical. El IDEAM estima un 63% de probabilidad de que alcance intensidad “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Para el campo colombiano eso se traduce en menos lluvia, más calor y mayor estrés hídrico, con el pico en plena temporada seca. La ventana para preparar el suelo no es diciembre. Es ahora.
Lo que está confirmado (y lo que todavía no)
Hay mucho ruido sobre El Niño. Separemos.
Lo que ya es un hecho:
- La NOAA mantiene una advertencia de El Niño activa. Las condiciones están presentes en el Pacífico ecuatorial.
- El índice Niño-3.4, el termómetro oficial del fenómeno, se ubica alrededor de +1.2 °C por encima del promedio.
- El IDEAM confirmó el inicio anticipado del fenómeno y advirtió posibles impactos en el segundo semestre de 2026.
- El Ministerio de Agricultura activó un plan nacional de prevención y apoyo al campo ante el riesgo de sequía 2026-2027.
Lo que es un pronóstico, no un hecho:
- Que sea el evento más intenso de la historia. Todavía no lo sabemos.
- Lo que sí existe es una probabilidad alta: el IDEAM habla de 63% de probabilidad de intensidad “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Esta distinción importa. Un productor que actúa por pánico toma malas decisiones. Un productor que actúa por información toma buenas decisiones a tiempo.
Qué significa esto concretamente para su lote
El Niño no es un evento de un día. Es una alteración sostenida del clima que en Colombia se manifiesta así:
- Reducción de precipitaciones frente a los promedios históricos.
- Aumento de temperatura media, lo que eleva la evapotranspiración.
- Disminución de caudales y presión sobre los recursos hídricos.
- Mayor riesgo de incendios y deterioro de la calidad del aire.
El momento crítico: el pico del fenómeno coincidiría con la temporada de menos lluvias en gran parte del territorio, entre diciembre y febrero.
El error que casi todos van a cometer
Esperar.
Es comprensible. En julio todavía llueve. El lote se ve verde. La urgencia no se siente. Pero prepararse para una sequía no es una acción de emergencia. Es una acción anticipatoria.
Recuperar la capacidad de un suelo para retener agua toma meses, no días.
Por qué el problema no es el agua. Es el suelo.
Usted no puede controlar cuánta lluvia cae. Nadie puede. Lo que sí puede controlar son dos cosas:
- Cuánta de esa agua queda disponible para la planta.
- Hasta dónde llega la raíz a buscarla.
Y las dos dependen del mismo factor: la salud biológica del suelo.
Qué hacer entre agosto y noviembre
Un plan de preparación razonable para un año de El Niño incluye:
- Diagnosticar antes de actuar. Revise infiltración, compactación, presencia de lombrices.
- Priorizar los lotes en riesgo. Concentre esfuerzo donde el suelo esté más degradado.
- Reactivar la biología del suelo. Materia orgánica, cobertura y bioestimulantes de base biológica.
- Ajustar el plan de fertilización. En condiciones de baja humedad, aplicar de forma más eficiente, no más cantidad.
- Cuidar la cobertura y reducir laboreo. Suelo desnudo se calienta y pierde humedad más rápido.
- Revisar el calendario de riego.
La pregunta que hay que hacerse hoy
El Niño ya está aquí. Eso no está en discusión.
¿Su suelo va a llegar a diciembre listo, o solo va a llegar?
Tiene cuatro meses para decidirlo.
Prepare su lote ahora
Descargue la Guía de preparación de suelo para El Niño 2026 — un protocolo completo con cronograma de agosto a diciembre.
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